
La verdad que la mujer, si guapa era en la tele, al natural más aún.
Lo mejor de la tarde, ver que este tipo de música no sólo mueve a las masas quinceañeras, sino que personas entraditas en años y rozando la jubilación se acercaron para obtener un garabato que atestigua que le dio un par de besos que, por cierto, seguro que disfrutó.
Los rojos no nos quedamos atrás y Soraya también repartió ósculos entre los sanitarios presentes.
Que vuelva pronto porque, para qué negarlo, alegra la vista y el oído.
