18 septiembre 2022

¿Falta de voluntad o falta de conocimiento en el intercambio de información entre Administraciones?

Imagen de rawpixel.com en Freepik

Mucho se ha hablado en diversos foros sobre la burocracia de las Administraciones Públicas en su trato con la ciudadanía y de cómo, a raíz de la pandemia, se pusieron en marcha mecanismos "digitales" que aún no estaban suficientemente probados para que esa relación fuera eficiente, sencilla e igualitaria.

Pues bien, este post no va de eso, sino de los "trapos sucios" de la relación entre Administraciones, sean del tipo que sea. 

Podemos entender que la ciudadanía puede no estar formada en entornos digitales, no tener certificados para acceder con seguridad a las sedes electrónicas institucionales o simplemente no disponer de los medios para hacerlo. Pero no es posible entender cómo al personal al servicio de las Administraciones le cuesta tanto conocer y usar los mecanismos que se han puesto en marcha desde hace ya años.

Se me antojan dos posibilidades a bote pronto. La primera de ellas viene de la posible falta de conocimientos para llevar a cabo la gestión "electrónica" de su propia burocracia. Conocen los procedimientos, cómo llevarlos a cabo y sus intríngulis, pero no cómo ponerlos en práctica en el actual mundo "digital" de las Administraciones. Solución: formación. Y aquí el pecado es de la propia organización, que desde hace años hace dejación de sus funciones de formar a su personal para que desarrolle su trabajo de la mejor manera posible, eficientemente y profesionalmente.

La segunda de las posibilidades vendría en posible falta de voluntad de esos funcionarios y funcionarias (sea del tipo que sean) en actualizarse para mejorar su trabajo. La Administración, entonces, no debería ser ajena a esta situación, aunque quizás la posible desidia no esté en la escala más operativa, sino en la escala ejecutiva que pudiera no estar interesada en esa actualización y cambio de procedimientos.

Porque claro, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Es decir, qué fue antes, la falta de interés real de las Administraciones Públicas en formar y actualizar a su personal, o que este no estuviera interesado en la misma y que tampoco la reclamara. Aquí, la pescadilla se muerde la cola, y esa dinámica hay que romperla.

Vamos con un caso particular que me ha tocado vivir en primera persona para ilustrar el tema. Veremos que hay para todos: persona usuaria, Generalitat Valenciana y Diputació de Castelló.

PRIMER PROCESO

La persona usuaria, trabajadora de la Generalitat, tiene una deuda con la Diputació de Castellón que, a través de su Oficina de Recaudación, emite una diligencia de embargo de salario contra la citada trabajadora.

¿Cómo se emitió en el entorno digital actual?
Pues remitiendo una notificación, entiendo que digital por la documentación que he podido ver, a la Generalitat Valenciana. El organismo receptor imprime la notificación y, una vez comprobado el centro al que pertenecía la citada trabajadora, la escanea y envía por correo electrónico al Servicio de Personal correspondiente.

Y digo que entiendo que se realizó digitalmente porque la notificación fue enviada a la entidad que tenía el CIF de la que le paga a la trabajadora aunque en el documento señalaba una dirección postal distinta. En este caso, recordar que toda la Generalitat tiene el mismo CIF, sea cual sea la Conselleria o centro de trabajo. Ves y busca.
    • ¿Diputación y Generalitat han utilizado el SIR (Sistema de Interconexión de Registros)?
Este es el sistema del que se ha dotado la Administración (como ente general) para que se puedan hacer digitales las comunicaciones entre cualquier tipo de Administración (Central, Autonómica, Local...)

Guía funcional SIR - dic 2018

Con él, la documentación será siempre original o completamente trazable y autentificable, es decir, una resolución del día 1 del mes que sea llega ese mismo día al otro organismo y se puede comenzar el trámite que sea.

En este caso, si se hubiera utilizado, Diputació podría haber enviado la documentación directamente a la Dirección Territorial de Castellón, y así haber agilizado la recepción del embargo.

www.aeioros.com/administracion/orve
 

    •  ¿Si la documentación ha llegado digitalmente, por qué imprimir y escanear?

Pues esa es la pregunta que me hago casi a diario, La respuesta es fácil: aún estamos demasiado acostumbrados a trabajar en un papel y no en una pantalla. Y esa es una cultura contra la que luchar ha de ser un mantra para las Administraciones (bueno, y cualquier otro ámbito).

Si hubiera llegado digital, se envía en un correo electrónico, por ejemplo. O quizás mejor usar los Registros Departamentales internos de la Generalitat Valenciana, llamadme tiquismiquis. En este enlace accesible de forma abierta podéis ver de qué va.


SEGUNDO PROCESO

La trabajadora, que ha recibido la orden de embargo de su salario al tiempo que la entidad que le paga, acude a la Oficina de Recaudación y paga su deuda, por lo que ésta queda cancelada. Esto supone que en el expediente que se sigue contra ella se genera una orden de levantamiento del embargo que se envía a su pagadora.

¿Cómo se remitió?
Por carta postal (se supone que certificada). Así, tal cual. 

Un documento tan importante como el levantamiento de un embargo de salario, por cuanto que si no se cancela el apunte en los programas de nómina se producirá la retención de lo que correspondiera, la Diputació la remite por carta. Ah, eso sí, por carta a la Dirección Territorial correspondiente.

Una vez llegó el documento a la Territorial ¿qué se hizo? Pues registrarla en papel y enviarla por valija física a la unidad de destino. Plas, plas. Otra demora no justificada por la fobia a lo digital. (Incumpliendo, además, lo indicado en el documento que enlacé más arriba).

Y para que os hagáis una idea de los plazos, entre la fecha de firma de la diligencia y la fecha de entrada en Registro, pasaron 9 días. Un plazo lo suficientemente largo como para que la nómina estuviera ya cerrada y el descuento realizado en el salario de la trabajadora.

¿Cómo debería haberse hecho?
Vuelvo a remitirme al SIR. 

Se dirigiría la notificación al organismo correspondiente y queda registrado el mismo día. Y una vez se hubiera recibido en el Registro de éste, se remitiría por registro interno al Servicio de Personal correspondiente, y en uno o días días, el levantamiento se hubiera practicado. 

Pero no. Se decidió (por desconocimiento, desidia o falta de protocolos) que había que hacerlo a la antigua usanza. Y no es porque la Diputació de Castelló no está digitalizada, no tiene sede electrónica o no tiene buenos profesionales. 

RESULTADO

Pues la principal consecuencia es que la trabajadora había pagado su deuda y, por esta situación, la ha pagado dos veces. La segunda, derivada de la anterior, es que el procedimiento para que una Administración te devuelva un dinero ya cobrado no siempre es rápido.

Ahora, ella deberá pedir a la Diputació que le devuelva lo cobrado, iniciando un trámite de Solicitud de Devolución de Ingresos Indebidos (que se puede hacer online en la Sede de recaudación). Cuando se resuelva, si es positivamente para ella, le ingresarán el importe correspondiente. Si es negativamente, obviamente deberán devolver el importe que ha sido retenido y transferido a sus cuentas por la Generalitat, para que sea esta quien se lo devuelva. Burocracia, está claro. Garantista, está claro. Tiempo, cada procedimiento tiene el suyo. 

CONCLUSIÓN

Todo ello se hubiera podido evitar utilizando las herramientas de las que ya disponemos. Mejorables, por supuesto, pero las tenemos.

Además, varias Administraciones, varios Servicios y, por tanto su personal, incumplieron la normativa actual e instrucciones internas, lo que viene a ser un completo despropósito.

Principalmente se ha ninguneado esta:
En ella se indica expresamente (Art. 14.2) estarán obligados a relacionarse a través de medios electrónicos con las Administraciones Públicas para la realización de cualquier trámite de un procedimiento administrativo, al menos, los siguientes sujetos:
a) ...
b) ...
c) ...
d) ...
e) Los empleados de las Administraciones Públicas para los trámites y actuaciones que realicen con ellas por razón de su condición de empleado público, en la forma en que se determine reglamentariamente por cada Administración.


Por todo ello, ver esto cuando crees que las cosas se podrían hacer mejor y no poder hacer nada para cambiar el rumbo de otros, desmoraliza, por más que uno intente agilizar trámites y hacerlos más accesibles al personal, a la ciudadanía y a tu Administración.


26 junio 2021

Seis meses, seis.

Bueno, tras 6 meses de sequía laboral en un trabajo a tiempo completo, porque ya sabéis que hago "caridad" con la Universitat Jaume I como profesor asociado (esto tiene otro post pendiente), desde hace unos días me he reincorporado al Departament de Salut de la Plana.
 
Y no, no voy a llevar la Comunicación como hice durante temporalmente durante 3 meses el pasado año, sino que lo hago como técnico de gestión y paso a formar parte del Servicio de Personal, en el equipo de Nóminas.
 
En estos días he podido comprobar ya el excelente trabajo que se realiza y la gran carga de responsabilidad que supone. Espero estar a la altura de mis compañerxs.
 
La función pública tiene caminos insospechados, y los puntos generados en la bolsa y mi formación académica me han llevado a esta plaza, también temporal, como no puede ser de otra manera sin oposición.
 
Gracias a todas aquellas empresas que han leído mi currículum o me han entrevistado y, por supuesto, a todas aquellas personas que se han preocupado por mi durante este tiempo.
Sigo abierto a ofertas relacionadas con la Comunicación, mi mundo y mi pasión, por supuesto.
 
¡Nos seguimos leyendo!
 
 
#comunicación #hospital #gestión #personal #nóminas #siemprepositivo



26 enero 2021

En búsqueda activa de empleo

Hombre con unos prismáticos Foto gratis
Foto de moda creada por kues1 - www.freepik.es

El título de este post es el magnífico eufemismo que nos hemos buscado como sociedad para pensar en positivo, y refleja una situación en la que gran parte de la sociedad se ha encontrado en algún momento en su vida: el desempleo, el desempleo no pasivo, el desempleo del que se quiere salir encontrando otro empleo. Sí, me encuentro en búsqueda activa de empleo porque el pasado mes de diciembre terminó mi relación contractual con la sanidad pública de la Comunidad Valenciana. Es, por suerte, la segunda vez que me encuentro en ella, y hace ya muchos años de la primera, allá por el año 2003.

Y sí, quizás he esperado hasta la celebración del Día del Periodismo (24 de enero en España) para reflexionar públicamente sobre ello, porque esto es algo que le pasa a nuestra profesión y a los sectores relacionados con la Comunicación desde hace mucho, pero más en los tiempos que corren, como ya intentamos reivindicar el pasado 18 de diciembre).

Como sabéis, durante los últimos 14 años de mi vida he desarrollado mi trabajo como periodista del Hospital General Universitari de Castelló y unos meses en el Hospital Universitari La Plana de Vila-real. Y llegué a la comunicación sanitaria por chiripa, para qué negarlo. Suerte por el hecho de estar haciendo periodismo de sucesos y sanidad en un periódico local de la provincia de Castellón y que comenzara la necesidad de comunicar desde los hospitales.

Sin embargo, aquella llegada fortuita se convirtió en pasión. Por comunicar cuestiones científico-sanitarias, por destacar la labor del personal sanitario, por hacerlo desde una institución pública; pero sólo un poco más adelante, por luchar por mejorar la comunicación interna en ese mismo sistema, en el que la dispersión de los flujos informativos internos puede ser importante si no se establecen unos cauces adecuados. A todo ello, hay que sumar la eterna comunciación de crisis, de urgencia, que ha inundado un buen número de días de todo este periodo.

Todos estos años han sido muy intensos, porque la dedicación que supone comunicar desde una institución sanitaria es grande, más de la que muchas personas se piensan. Y no sólo me refiero a periodistas de cualquier otro ámbito, sino también a personas de nuestra propia organización, que no entienden aún muy bien a qué nos dedicamos. Sólo hay que transitar un poco por la red para encontrar bajo el "lema" #periodistadehospital memes, chascarrillos, reivindicaciones sobre el papel que se realiza, no siempre reconocido.

Y como he sido consciente de lo que requería no me he dejado de formar para ello, como hace gran parte del personal sanitario. Lo que aprendemos en nuestras carreras cambia día a día, y tenemos que mantenernos en actualización permanente. Por tanto, formación en comunicación corporativa, en calidad, en redes sociales, en legislación sanitaria, ...

Somos, o he sido, un profesional pegado a dos móviles durante 24 horas al día, 365 días al año. Y sí, antes de que nadie diga nada, lo he hecho porque he querido, porque consideraba que, aunque no se reflejara en mis obligaciones contractuales, sí que era una obligación moral con mi profesión, con los medios de comunicación y con el personal sanitario, pero también con la ciudadanía a la que, en última instancia, he servido. Ciudadanos y ciudadanas que, gracias a las redes sociales, han podido contactar más rápido y más directamente gracias a nuestro papel de mediación.

Pues bien, pese a lo que se pueda pensar, la función pública también puede terminar (temporal o definitivamente), como me ha ocurrido a mi y a otras compañeras (porque casi todas son mujeres) en los últimos tiempos. Y así ha ocurrido porque el periodismo en las administraciones públicas, y más en las de tipo sanitario, no cuenta con un reconocimiento como tal hasta hace bien poco. La famosa categoría de periodista no apareció en las insitucciones sanitarias de la Comunitat Valenciana hasta marzo de 2017, y hasta ahora, son relativamente pocas las plazas creadas, plazas para las que todavía no ha habido una oposición.

Así, estoy a punto de cumplir mi segundo mes de barbecho comunicativo, pero no de parón mental. Porque el ritmo en el que vivimos las personas que hacemos o hemos hecho periodismo (y dejadme que elogie un poco más el periodismo sanitario y a las compañeras que lo están llevando a cabo en nuestra Comunitat, en especial) nos modela el carácter y nuestras dinámicas vitales. Y eso supone que no he parado de buscar, de leer, de hablar con miembros de nuestra profesión, de formarme en algún campo concreto que me interesa mucho.

Un periodo en el que también reflexionas sobre lo que te ha supuesto el pasado, lo que tienes en el presente y sobre lo que quieres en el futuro, y aquí está la clave del planteamiento existencial. Porque todo ello hay que hacerlo mirándolos a través de varios prismas, analizándolos desde varios escenarios posibles con la intención de llegar a algo, no sé si claro o turbio, pero a alguna conclusiòn.

Salí del hospital sin despedirme personalmente de mucha gente a la que aprecio, personal y profesionalmente, aunque poco a poco lo he ido haciendo de forma virtual a quien he podido.

Salí agradeciendo eternamente la posibilidad de desarrollo personal y profesional que me ha dado durante todos estos años. Con un balance muy positivo, en el que los momentos malos (que han habido, y muchos) han sido compensados de forma sobrada por los buenos.

Salí preocupado por todo lo que hemos vivido durante el último año, duro para todas las personas que se dedican a la sanidad, sea cual sea su categoría; porque todas han puesto su grano de arena trabajando para la ciudadanía y librarla de nuestra ya conocida Covid-19, poniendo en riesgo su vida y la de sus familias.

Salí esperanzado justamente por eso, porque sé de la valía profesional de todas estas personas, por su dedicación e implicación.

Y salí ilusionado por lo que me pueda deparar el futuro, porque la búsqueda activa de empleo es justamente eso, escanear el mundo en el que vivimos para encontrar el sitio en el que nuestros conocimientos, experiencia y voluntad tengan su nicho.

Nos seguiremos viendo, nos seguiremos escribiendo. ¡Ánimo!

PERFIL PROFESIONAL EN LINKEDIN

18 diciembre 2020

Una profesión en riesgo

https://www.unioperiodistes.org/wp-content/uploads/2020/12/18122020ConvocatoriaUnio07-scaled.jpg
www.unioperiodistes.org

 

Hoy era día para reivindicar nuestra profesión, sea realizada en el lugar en el que sea realizada. Y, como muestra, un botón. En la concentración convocada en Castelló de la Plana por Unió de Periodistes Valencians nos hemos reunido profesionales de distintos ámbitos: medios de comunicación tradicionales y digitales, fotoperiodistas, periodistas institucionales, estudiantes de periodismo...

Tenemos que reivindicar nuestro papel en la sociedad frente al "escribir una noticia lo hace cualquiera", "yo soy periodista ciudadanx", o cualquiera otra de este tipo que se os ocurra. 

No todo vale, no cualquiera vale. Las profesiones han de contar con profesionales, personas formadas y capaces para llevar a cabo esa tarea. Y ello supone un coste; un coste que, como sociedad, hemos de considerar necesario y asumirlo, porque es (y será) para nuestro bien.

MANIFIESTO UNIÓ DE PERIODISTES 

#sinperiodistasnohayperiodismo #sinperiodismonohaydemocracia

03 marzo 2020

Reflexión de pasillo sobre el virus de marras y la contención

En las últimas horas hemos vivido un tsunami de conversaciones de pasillo a raíz de una recomendación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social que se ha convertido en instrucción y que ha supuesto que las agendas de muchxs profesionales se hayan visto modificadas de sopetón.

Y la pregunta que subyacía muchas de estas conversaciones de pasillo podría resumirse en esta (literal):
No entiendo que nos estén dando charlas para tranquilizarnos y que no entremos en pánico, que no pasa nada. Y ahora veo que todo se está cancelando, jornadas, charlas, partidos de fútbol... ¿¿¿¿¿¿alguien puede explicar lo que está pasando??????

Pues ahí va mi reflexión de pasillo sin nada de evidencia científica, sólo mi corto entendimiento:

Esa pregunta nos la hemos hecho todxs, sin duda. ¿Es realmente necesaria las medidas de contención propuestas? Y la respuesta del Ministerio no es sencilla, pero creo que se puede llegar a entender si nos hacemos el siguiente planteamiento.
  • No se habla de que el Covid-19 sea más grave que nuestra gripe u otras patologías, como han demostrado las cifras no sólo en el primer foco, sino en el resto de las zonas de expansión
[Me autoedito. Todo ha ido a peor, peores cifras, mayores contagios, gran número de fallecimientos. Lo que se veía el 3 de marzo de 2020 no tiene nada que ver con lo que se ha visto durante el resto del año y en las sucesivas olas]
  • Se trata, por tanto, de reducir la expansión. Si se juntan en un congreso facultativxs o enfermería de una especialidad (por ejemplo Medicina Intensiva) y uno resulta ser portador/a, de nuestro nuevo amigo, habría que aislar para evitar la expansión a todas las personas asistentes. Y si no la totalidad, una gran parte que hubiera podido tener contacto.
  • El resultado, por tanto, sería que un servicio (en el caso planteado la UCI) tendría bajas (no por gravedad sino preventivas) con lo complicado que es sustituirlas.
  • Por tanto, ya tendríamos un servicio "cojo" y quién sabe si habría que hacer algún otro aislamiento preventivo para evitar el contagio a pacientes.

En esta situación planteada, me planteo varias preguntas a las que no sé si quiero contestar para evitar meterme en el dilema libertad individual vs. derechos de la sociedad.
  • ¿Puede el sistema permitirse no tratar o demorar la atención de pacientes habituales? Las enfermedades de todos los días y los accidentes siguen ocurriendo y necesitan de atención sanitaria de calidad
  • ¿Lo querríamos como ciudadanxs? O seguiríamos reclamando para que se nos atendiera lo antes posible y con calidad
  • ¿Nos lo podemos permitir como sociedad? ¿Alguien quiere ponerle el cascabel al gato?
Igual no vale la pena probar 😅


Esto es una reflexión personal, añado.
Bona nit