
Todo ello se desarrolló en Verona, ese gran lugar en el que la prostitución y el sexo en público parece que está a la orden del día. O eso o nosotros nos metimos donde no nos llamaban, jejeje.
Romeo y Julieta, esa historia que ha creado una realidad, una realidad para los moradores de tan bella ciudad, guió nuestros pasos durante la mañana, aunque en nuestra mente estaban ya los sientos y sientos de kilómetros que nos esperaban...
Como dirían los gladiadores en el coliseo de Verona: Ave Caesar, conductori te salutant... o algo así, vamos...


